
Hatha al amanecer
Una secuencia lenta para despertar el cuerpo con luz natural. Ideal para empezar el día con la mente despejada.
Una práctica pausada para reencontrarte con la respiración. Clases en grupos pequeños, luz suave y un ritmo que no te apura.
No venís a rendir. Venís a soltar lo que cargás y a escuchar lo que el cuerpo ya sabe.
Sostenemos cada postura el tiempo que pide. La quietud también es práctica.
Todo empieza en el aire que entra. Aprendés a respirar antes que a estirar.
Hasta doce personas por clase, para que la instructora te vea y te acompañe.
Elegí la que tu cuerpo necesita hoy. Cambiá cuando quieras — todas las clases entran en tu pase.

Una secuencia lenta para despertar el cuerpo con luz natural. Ideal para empezar el día con la mente despejada.

Movimiento encadenado con la respiración. Algo más de ritmo, sin perder la pausa ni la intención.

Trabajo de centro y postura sobre la colchoneta. Fortalece desde adentro, suave con las articulaciones.
«El cuerpo siempre sabe.
Solo hay que hacerle sitio para escucharlo.»
El estudio se abre a un jardín de árboles altos, a las afueras de la ciudad. Suelo de madera tibia, ventanales hasta el techo y el sonido del viento entre las hojas como única banda sonora.



«Enseño la práctica que a mí me devolvió la calma.»
Doce años de práctica entre Río y Rishikesh. Formada en Hatha y Vinyasa, con especialidad en respiración consciente. No busca posturas perfectas: busca que salgas de cada clase respirando más hondo de lo que entraste.
Elegí día y práctica. Te confirmamos al instante y te enviamos un recordatorio amable la mañana de tu clase.
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Confirmación instantánea · primera clase de regalo